TRAVINO: La plataforma que está revolucionando la forma de comprar y vender vino
Más de 300 bodegas españolas ya confían en TRAVINO
¿Qué pasaría si pudieras disfrutar en tu casa una botella que hasta hace pocos días reposaba en la bodega, en las mejores condiciones, preservando intacta toda su calidad?
En TRAVINO esta experiencia ya es posible, porque el vino viaja directamente de la bodega a tu copa, sin intermediarios, sin escalas, para que llegue en las mejores condiciones, y con un trato más justo tanto para quien lo produce como para quien lo consume.
¿Quién hay detrás de TRAVINO?
TRAVINO acaba de aterrizar en nuestro país, y es la sucursal española de WirWinzer, la plataforma que lleva años arrasando entre los winelovers alemanes, y que forma parte del líder del mercado del vino en ese país: el holding HAWESKO. TRAVINO conecta directamente al productor con el consumidor final. Desde su llegada a España, está creciendo a velocidad de vértigo: más de 300 bodegas españolas ya han apostado por esta nueva forma de vender vino, y el número de clientes crece como la espuma cada día.
¿Cómo funciona TRAVINO?
¿Qué les diferencia de otras plataformas online?
En TRAVINO cada bodega tiene un espacio para presentar sus vinos y puede gestionar fácilmente y en tiempo real su catálogo y sus pedidos. TRAVINO se encarga del marketing y el posicionamiento online, del transporte y los trámites administrativos, de la atención al cliente, y a final de cada mes puntualmente liquida de manera automática a la bodega todos los pedidos recibidos. De este modo las bodegas pueden dedicarse plenamente a lo que todos queremos... ¡a hacer grandes vinos!
Como bodega, ¿por qué deberías plantearte vender con ellos?
En TRAVINO no hay ningún riesgo para las bodegas. No hay costes fijos por poner tus vinos a la venta en la plataforma, sólo una comisión por las ventas, a cambio de marketing, logística, tecnología, atención al cliente, etc. Si no vendes, no pagas nada, así de fácil. Y no hace falta que comprometas grandes cantidades de vino como en la distribución convencional, porque todo lo que sale por tu puerta está vendido, y se te paga automáticamente a final de mes.
