Bodegas Gonzalez Teso: Vinos únicos desde el corazón de Labastida
Bodegas Gonzalez Teso es conocida por su producción limitada de vinos únicos que capturan la esencia del terroir de sus antiguos viñedos. Con un claro enfoque en la frutalidad y la originalidad, cada gota ofrece un toque personal que lo distingue de los demás. Saber más
La historia de Bodegas Gonzalez Teso comienza en 1893, cuando Wenceslao González llegó a Labastida y trabajó como tonelero. A través de la compra de sus propios viñedos y la fundación de una cooperativa llamada La Unión en 1905, intentó producir sus propios vinos, aunque sin mucho éxito. No fue hasta 1922, con la adquisición de su propia bodega, que comenzó a producir y vender vino con éxito en barricas de madera. Este legado es continuado hoy en día por sus descendientes, Honorio y Jesús González. La bodega, construida en el siglo XIII y compuesta por ocho bodegas subterráneas, refleja el turbulento pasado de la región, cuando los habitantes del pueblo se rebelaban contra los reinos de la época. Aunque los intentos iniciales no fructificaron, la bodega se ha convertido a lo largo de las décadas en un nombre respetado, marcado por la tradición y la viticultura de alta calidad.
En Bodegas Gonzalez Teso, el viñedo está en el centro de su filosofía. Los vinos deben reflejar su personalidad única. Como viticultores, la bodega pone gran énfasis en el cuidado meticuloso de las parcelas de vid y en intervenciones específicas como la poda en verde para mantener las vides sanas y producir vinos de alta calidad. Es notable que algunas de las cepas que se utilizan hoy en día sobrevivieron a la plaga de la filoxera y siguen plantadas con sus propias variedades. Bodegas Gonzalez Teso cultiva principalmente Tempranillo en suelo arcilloso calcáreo, lo que otorga a los vinos profundidad y carácter. Esta filosofía y dedicación han sido reconocidas internacionalmente, y la bodega ha sido galardonada con 14 medallas internacionales. En la bodega, siguen un método igualmente respetuoso y preciso para transportar la calidad del viñedo hasta el producto final.