Bodegas Simón es una bodega familiar que combina tradición y modernidad. Con 120 hectáreas de viñedos propios y una bodega restaurada del siglo XIX, la bodega utiliza técnicas de vinificación innovadoras para producir vinos de alta calidad. La combinación de raíces históricas y tecnología punta hace que Bodegas Simón sea única.
Bodegas Simón se fundó en 1942 y actualmente está dirigida por la tercera generación de la familia. Desde sus inicios, la bodega ha apostado por la uva Monastrell, que se desarrolla en suelos pobres, calcáreos y poco lluviosos. Gracias a las cepas de 40 años y a los bajos rendimientos, se producen vinos con un carácter único e influenciados por el terruño. A diferencia de muchas bodegas modernas, Bodegas Simón se mantiene fiel a los métodos tradicionales. Los vinos se crían en hormigón y arcilla. Esta elaboración natural permite que los vinos conserven sus aromas florales y una frescura especial. La filosofía de la bodega combina la experiencia con el respeto por la naturaleza. Sin utilizar depósitos de acero inoxidable ni filtración industrial, se producen vinos auténticos que reflejan lo mejor de la región de Jumilla.
Bodegas Simón cultiva 12 hectáreas de viñedo de Monastrell en suelos calcáreos de Jumilla. La escasa pluviometría garantiza rendimientos bajos -un máximo de dos botellas de vino por cepa-, lo que intensifica la calidad de los vinos.
En la bodega se utilizan sistemáticamente métodos tradicionales: Las uvas fermentan en depósitos abiertos de hormigón con una capacidad de 8.000 kg. A continuación, los vinos maduran en ánforas de arcilla y cubas de hormigón, donde se produce una microoxidación natural. Este método confiere a los vinos una frescura especial, notas florales y una pronunciada mineralidad. El hecho de evitar deliberadamente los modernos depósitos de acero inoxidable da como resultado vinos con un terroir no adulterado. La elaboración natural y la producción sostenible son sinónimo de artesanía de la más alta calidad, una marca inconfundible de Bodegas Simón.